Linux es tan 2008: Introducción a las alternativas

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Un sistema operativo, ¿qué es? Millones de personas te lo definirán como “el Microsoft ese”, lo cual en cristiano geek podría denominarse “el escritorio Windows”. Algunos van un poco más allá y te diferencian entre Windows, Mac y Android. Los que más saben hasta te meten “Linux” en la lista. Pero pocos saben realmente qué es un sistema operativo, y por tanto qué te ofrece, cómo funciona y por qué es importante.

¿Qué es un sistema operativo? Pues son programas que te ofrecen lo “básico”. Eso es todo. Aunque, de sobra evidente, esta definición se observa bajo un criterio muy subjetivo. Si intentamos ser un poco más profesionales, podríamos decir que está formado por un gestor de arranque, un kernel, sus drivers, las librerías nativas, un conjunto de herramientas y una interfaz de usuario. Que en el fondo es decir lo mismo, pero más geek. De todas maneras, esta definición sigue estando abierta a una combinación tremenda de funciones, diseños y conceptos en general. Es por ello que no hay únicamente un sistema, que hay espacio para una combinación abismal de sistemas: el software, como dijo Keith Curtis, es infinitamente maleable. Puedes hacerlo de cualquier manera, usando unas herramientas u otras, con una distinta jerarquía en el código fuente, que use este u otro algoritmo, que se presente al usuario así o asá, que incorpore características o sea más simple… la tremenda libertad creativa permite que un ordenador pueda ser tanto como el ser humano sea capaz de aprovechar de él, y esto se ve claramente representado en el sistema operativo.

A todo esto, quiero decir que no tenemos que pensar que un sistema operativo es algo que está ahí, estático e inmutable. Windows, OS X, (GNU)Linux, iOS, Android… ahora están ahí y son así, pero los últimos 10 años demuestran claramente que siempre hay una tendencia al cambio y a la evolución. Al fin y al cabo, Windows era el rey hace nada, y hoy día el kernel más popular es Linux (no en el escritorio, pero vamos).

Pero a todo esto: sí, muchos hemos apostado todo este tiempo porque los sistemas tipo (GNU)Linux han de destronar a Windows, debido a su alta calidad en comparación (seguridad, estabilidad, personalización, variedad, calidad de código). Pero seamos sinceros. ¿De verdad Linux es ya la solución?

Linux se creó un poco con la idea de clonar Minix, siguiendo los estándares de UNIX. Teníamos las herramientas de GNU, la metáfora “todo es un archivo”, el clásico servidor X11… esto, claro, a principios de los 90, porque rápido empezó a engordar: Qt y GTK+, SELinux, herramientas tipo LLVM, LXD, zRAM, systemd, kPatch… como unos pocos ejemplos importantes. Junto con la cantidad masiva de drivers en el kernel, se evidencia así que Linux ha engordado demasiado. No tenía un rumbo fijo, y las bases de UNIX (ya de por sí bastante deterioradas debido al acomplejamiento que sufrió entre los 80 y los 90) se han perdido totalmente. No hay forma alguna de salvar el desastre: Linux se derrumba poco a poco. A medida que se van añadiendo ideas sin un concepto claro de cómo encajarlas, los sistemas operativos engordan, se vuelven más lentos y al final pierden practicidad. De esto no nos salva ni la ley de Moore (que, por cierto, parece ser falsa, como van demostrando los últimos Intel y los procesadores de Adapteva).

¿La solución? Hay que comenzar de nuevo. Otro sistema operativo ha de surgir. Que Linux se quede para los “geeks no-freaks”, si es que eso existe, y a lo mejor al usuario del hogar. Pero necesitamos algo diferente: más puro, eficiente, sencillo, potente y productivo. Vamos, mejor. Y como el software se puede hacer de infinitas maneras, es posible crear infinitos sistemas operativos. De hecho, es bastante probable que ya exista la alternativa, aunque no sea muy conocida ni entre los “enterados” de la informática.

Se me han venido tres alternativas tanto a Windows como a Mac/iOS y Linux en general, después de hacer mis (re)investigaciones.

La primera es ReactOS. Me diréis “eso es un clon de Windows NT, es feo, ¡feo!, ¡te odio!, ¡nuestra relación no tiene sentido!, ¡te hice los cuernos y me encantó!”. Vale, vale, entiendo vuestra furia. El Registro es feísimo. Pero después de todo, ReactOS tiene unas ideas que seguir estrictamente, y así pulir el sistema tanto como sea posible. El propio kernel no está mal diseñado, y de hecho es una de las pocas cosas que en Microsoft se dedicaron a trabajarlas. Y en realidad, ni es necesario mantener Win32: existe la posibilidad de mantener NT como el núcleo ligero y rápido que ya ha logrado ser (más estable, plis), y construir sobre él unas APIs más simplificadas, jerarquizadas y útiles. Vamos, algo como WinRT, pero que la gente se tome en serio. He estado experimentando con las últimas SVN de la 0.4, y todo parece ir bastante bien, así que confío en la posibilidad de que un día nazca un proyecto basado en ReactOS que cambie las reglas del juego (y no, no es WôÓS).

Luego tenemos ya una alternativa más seria. Haiku. Al igual que ReactOS clona a Windows, Haiku clona a BeOS. La diferencia entre Haiku y Windows, por tanto, es que en Haiku se copian buenas ideas. Esto es muy fácil de comprobar usando el sistema y creando un programa sencillo en C++. El cambio entre NT y Haiku es abismal, y el sistema poético gana por goleada. Es obvio que las tecnologías que este proyecto ha adoptado son dignas de que la propia Google les financie mediante las GSoC, y otras tantas donaciones como los Mac Mini de Mozilla. Es difícil describir lo bello que es este sistema operativo mediante palabras, es algo que hay que experimentar por uno mismo. La armonía en las bibliotecas, en las herramientas, en el kernel, el gestor de ventanas integrado, las interfaces gráficas de las aplicaciones, la configuración… es todo muy bonito y refinado, al igual que un haiku. Sé que el sistema no se llama así por ser metafórico, pero no podría tener nombre mejor.

Y por último, Plan 9 (que ejecuto, eso sí, como su fork 9front). Este sistema es ampliamente ignorado y minusvalorado, así que hay que tratarle con cuidado. Es demasiado inhabitual jugando en contra de los conceptos de WIMP y de diseño tradicional de sistemas. Digamos, que si Haiku es limpio, Plan 9 es impoluto, aunque su cara no sea muy de hacer amigos. O sea, tecnológicamente hablando es casi perfecto, aunque para el usuario pueda resultar caótico a simple vista. Esto se debe a que ha sido desarrollado por Bell Labs como un comienzo nuevo tras los desastres de UNIX. Muchos de sus conceptos fueron reutilizados y otros nuevos se añadieron, buscando siempre la máxima simplicidad en todo el sistema, desde el detalle más oscuro del código fuente hasta el gélidamente vacío escritorio. Implementa el concepto de “todo es un archivo” hasta el límite (puedes hacer capturas de pantalla copiando el archivo del display, y que un servidor FTP se use como una carpeta más dentro del sistema de archivos), utiliza un dialecto de C atípico pero práctico, su gestor de ventanas Rio es increíblemente flexible y simplista (que ni siquiera minimalista)… Todo esto se traduce en un software de calidad increíblemente excelente, pero por desgracia difícil de ser apreciado.

¿Cuál es mi propuesta para reemplazar Linux entonces? Bastante flexible, siguiendo tres conceptos para definir al usuario de ordenador (sí, no hablo de un único sistema que haga todo, eso sería muy estúpido, porque no existe una única solución para todos):

  • Playblock: En este grupo entra la informática “del hogar”, esto es, entretenimiento y ofimática básica. Debido a su simplicidad, limpieza y alto rendimiento, Haiku es la solución a nivel teclado/ratón (ya veremos qué hacer con interfaces táctiles).
  • Workblock: Aquí entra el que trabaja en ofimática avanzada, diseño gráfico, creación de multimedia o programación para trabajo. Tanto NT como Haiku pueden cumplir lo que el usuario busca, esto tendría que resolverse por cada caso individualmente.
  • Hackblock: Es el grupo de los hackers, de los que programan por diversión y se ponen a enredar cada cosa que se les ocurra. No tengo ninguna duda, Plan 9 es la solución ideal, es una especie de playground gigante donde hacer cualquier cosa que se te ocurra. Y además, es un buen desafío 😛

Y a todo esto, hace falta una conclusión. Linux ha envejecido ya, dejadle morir antes de que se ilusione demasiado con su fama. Ahora mismo necesita mucha optimización para ser un gran sistema, en unos años puede que no sea posible. Así que es mejor dejar paso a nuevas ideas. He propuesto las mías, cada cuál que decida qué es mejor. ¿Que MenuetOS es el mejor sistema porque tiene un rendimiento supremo y puede funcionar de sobra en sistemas embebidos y miniordenadores? ¿Que a lo mejor prefieres AmayaOS porque es más chulo? Bueno, son propuestas. En cualquier caso, sean mis ideas buenas o no, que se reemplacen las que se pensaban que eran mejores, porque han fallado.

Y yo ni me di cuenta hasta hace unos pocos días.

¡Feliz año nuevo 2015!

P. D.: Sí, se me ocurrió GNU HURD. Pero es que ni ellos están interesados en que surja algo útil. Poh vale.

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OS X Mavericks: ¿qué hago usando esto?

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En un principio, este artículo iba a ser una review (positiva) de Trisquel 6, pero la necesidad repentina de software privativo debido a que mi Surface dejó de funcionar completamente (por suerte resucitó, pero de todas maneras en el Media Markt la enviaron al servicio técnico de Microsoft) me daba tres posibilidades: usar un Trisquel impuro e inestable, recurrir de nuevo a Windows, o probar suerte con OS X. Como podéis deducir por el título y la imagen de cabecera, escogí la tercera opción.

Si bien decidí usar Mavericks en parte porque podía acceder tanto al sistema como a iWork y a iLife gratis, el motivo principal fue el comprobar si Apple había corregido el desmesurado crimen que era Lion. Era un sistema completamente inestable y lento, que no paraba de comer RAM. Le di todas las oportunidades que pude, le mostré mi cara más fanboy, y a cambio solamente obtenía un sistema más lento que el PC de 500 MHz que usaba anteriormente. Me mudé en cuanto comprobé que Ubuntu 12.04 podía cubrir todas mis necesidades. De esa época, lo único que me queda es la satisfacción de los 25€ peor gastados de mi vida. Y es que no solamente no puedo reinstalar Lion, sino que además Mavericks venía con un precio de risa, vamos, gratis.

OS X Lion es el motivo por el que Apple me dejó de gustar. Mi ordenador de 2 años, por el que pagué 1000€ esperando rendimiento y sencillez, de repente se había convertido en algo prácticamente inusable, que no aceptaba más solución que un formateo. El iPad 2 posteriormente me decepcionó por traer un iOS 7 que no traía casi novedades comparado con el resto de dispositivos, la lentamente creciente cantidad de apps y/o funciones que requerían un iPad más nuevo, y el patrón del resto de iPhones y iPad que en caso de cumplirse le dejará sin iOS 8. Puedo añadir las excesivas cuotas y tasas que imponen a los programadores (100$ anuales + 30% de beneficios), lo que me impidió hacer programas de iOS o incluso compilar programas libres para mis aparatos, pero esto no me hubiese importado de no ser por los fallos de OS X y iOS en sí.

Pero bueno, pensé que a lo mejor, habían aprendido. Pensé que puede que hubiesen encontrado la manera de que el sistema fuese más liviano y eficiente, que esas optimizaciones del hardware finalmente tuviesen resultado, y que finalmente pudiese estar en paz con la empresa de la manzana. ¿Habrán Mountain Lion, y finalmente Mavericks, hecho un buen trabajo?

Diseño

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Hola, soy un Mac.

Lo primero, el escritorio. Nada ha cambiado salvo el Dock, con ese diseño sólido metido primero en Mountain Lion. Es tan poco personalizable como siempre, dándonos a cambio un entorno muy agradable. Si bien Ubuntu, Metro y elementary me parecen más bonitos, Mac sencillamente es, digamos, “puro”, se siente natural y no le das vueltas. Es un aspecto que, si bien elementary OS (sobre todo con el futuro Isis) consigue alcanzar, no lo tiene muy pulido. Ningún sistema operativo más, con ningún skin ni configuración, consigue en mi opinión esta “perfección”.

Aunque, sinceramente, creo que hay uno que le supera: el propio OS X. En serio, y obviamente no comparo con la versión actual, sino con la 10.2. Ese diseño Aqua me parece insuperable, por una parte es muy bello, y por otra no es confuso ni distrae. Para mí, en resumen, Aqua es el mejor diseño de todos. Pero es cierto que podría considerarse anticuado, y que la transición al diseño metálico actual era necesaria.

Sigo echando de menos Aqua.

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Hola, no soy un iPad. Soy el mismo Mac. En serio.

Rendimiento

Las características del propio sistema casi no han cambiado. Launchpad tiene algunos retoques gráficos. Mission Control permite reorganizar todas las áreas, incluyendo el Dashboard. El layout de Preferencias del Sistema ha sido retocado. Sin embargo, no encuentro más novedades, todo está como en Lion. Está claro, por tanto, que el esfuerzo se ha orientado en optimizar el sistema y actualizar las apps y sus APIs.

La ventaja respecto a Lion es obvia: es mucho más fluído y rápido en todas las tareas, no se come la RAM y puedo trabajar con el mismo rendimiento que tiene Trisquel. Por tanto, si ha habido una mejora, no es justo compararlo con 10.7. El sistema con el que, sin embargo, se puede hacer una comparación y ver si los cambios en el sistema funcionan, es el alabado Snow Leopard.

El encendido y el apagado, es como comparar Sonic con Silver. Snow Leopard es muy rápido en el encendido (unos 30 segundos o menos) y casi instantáneo en el apagado/reinicio (3 segundos o menos). ¿Mavericks? Enciende de 45 segundos para arriba, y puede llegar a tardar 30 segundos en apagarse. Aquí la mejora, por tanto, es nula.

Usando el propio sistema, sin embargo, puedo decir que Mavericks está a la altura. Haciendo múltiples tareas simultáneamente (streaming en VLC, varias fotos en Pixelmator, web apps y otras pestañas más en Safari, apps nativas de Pocket y Evernote, y dos pestañas del Finder), no he notado lag salvo en un par de animaciones de Google+ y al pasar de pantalla en Launchpad con el Magic Mouse. El lag en estos casos no sería culpa de la tarjeta gráfica sino que son bugs: en Google+ es culpa de WebKit, mientras que en Launchpad he comprobado que cambiar de página usando los “puntitos” no presenta ralentización alguna.

Y luego tienes las apps. No voy a hablar de ellas, ni siquiera me pondré a comentar lo utilísimas que son las etiquetas en Finder. Pero esto es solamente porque estoy un poco vago, y estoy redactando a las 22:15 de un domingo, teniendo que levantarme mañana pronto para el colegio. Yay.

Os dejo una captura de pantalla para saciaros:

Captura de pantalla 2014-01-19 a la(s) 21.14.56

Conclusión

¿Es Mavericks finalmente lo que Lion pudo ser en un principio? Pues sí, absolutamente. No hay mucho que decir, porque literalmente no es más que una optimización de lo que fue una gran idea mal desarrollada. Y el software añadido está bien, pero no es más que unas cuantas apps portadas desde iOS y que funcionan más o menos igual. Ese es en realidad el motivo por el que no entro en detalles. Mavericks, es sencillamente, la versión pulida de Lion: un Mac que se parece más a un iPad, y que interactúa sin problemas con los aparatos iOS que tengamos. Es una versión diferente de la convergencia, que en lugar de usar un único dispositivo con un único entorno, opta por un ecosistema con aparatos especializados en sus propias tareas (consumir en iOS, crear en OS X) y que trabajen bien unidos.

Para el que tenga dinero, creo que se encontrará muy a gusto usando los ordenadores Apple. Para los que no, podemos seguir usando Windows y GNU/Linux. Todos funcionan bien y son muy funcionales: sencillamente son para personas diferentes.

Yo me quedo con todos 😉