Viviendo con el enemigo

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Repasemos los acontecimientos. Me compré una Surface Pro 2, con su bonita Type Cover. A pesar de haber querido sobrevivir con Ubuntu GNOME y haber intentado (sin éxito) instalar Antergos, he permanecido en Windows 8.1. Formateé el Mac y dejé 8.1 como único sistema operativo. Instalé Office, uso frecuentemente mis 350 GB de OneDrive, apunto mis notas en OneNote, y mi estudio de programación es Visual Studio 2013. Me han regalado además un Nokia Lumia 630 (evidentemente, Windows Phone 8.1), e incluso como reproductor de música uso MixRadio. Por último, he creado mi primera aplicación de servidor con Azure y Windows Server 2012. Eso sí, con MinGW y node.js.

¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo un aférrimo fan de GNU, defensor del software libre y conocido enemigo de Microsoft, acaba viviendo de los productos de dicha compañía, haciéndose efectivamente esclavo suya? Y sobre todo, ¿cómo es que todavía no ha destruido todo símbolo de la compañía y comprado un Lemote Yeelong donde disfrutar por siempre de gNewSense?

No, no es porque me hayan apuntado en la cabeza para que los use. No, no es porque me haya vuelto un psicópata suicida. No, no es porque me hayan castigado. Y no, ni mucho menos, no es porque piense que Microsoft es lo mejor… del todo.

Es, principalmente, por el hardware.

Tanto la Surface como el Lumia resultan ser dispositivos de una considerablemente alta calidad. Tener una tableta convertible en un portátil convertible en sobremesa, y con la suficiente potencia como para editar vídeos 4k y ejecutar múltiples máquinas virtuales simultáneamente; junto con un móvil atractivo y potente con un premio inhabitualmente bajo… lo siento, es tentador. Es demasiado bueno, y no existen dispositivos equivalentes que corran software libre. Así que con la Surface fue la primera vez que aporté dinero a Microsoft (aunque la he devuelto tantas veces que no tendré que preocuparme porque usen mi dinero contra mí), y no precisamente por usar su bonico Windows. Pero en el Lumia no puedo cambiar el sistema operativo, y en el caso de la tableta he comprobado que los sistemas (GNU)Linux todavía tiene sus problemas para ir bien con pantallas táctiles HiDPI; ya ni siquiera drivers (que se han añadido con la típica eficiencia del software libre), sino la comodidad de la interfaz gráfica (GNOME 3.14 es el primer escritorio válido como entorno de tableta, pero todavía faltan pulido y apps por todas partes). Por tanto, he de conformarme con usar el sistema que promueve tecnologías como Secure Boot y Trusted Computing, creado por la compañía que monopolizó la informática desde los 80 con software altamente cutre. Y de paso, acabas por verte “forzado” a usar la suite de Office, Internet Explorer y hasta las apps de Xbox. Pero veámoslo por el lado bueno: OneNote es una aplicación muy poderosa sin equivalente en el software libre, WinRT es sublime, y Azure me ofrece servidores virtuales gratuitos.

Y he vendido mi alma a una empresa.

🙂

Mi reacción a Windows 10

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Antes de todo… como ya me sabía todas las novedades gracias a los avances que Microsoft dio, a los leaks y a las predicciones, mi sorpresa se redujo a esto:

Y entonces… ¿para qué redacto esto? Pues por la mera intención de explicaros lo que opino de 10 en general, vamos. Nada raro, un artículo de opinión respecto la idea, ya que no tendré acceso a la Preview hasta mañana.

Aunque mi opinión, de hecho, puede reducirse a otro tuit:

Pero no vamos a quedarnos ahí, sino que desglosaremos las “innovaciones” que Microsoft ha incorporado a su nueva actualización, analizando “por encima” los parecidos con la competencia y si han conseguido aportar algo útil y único:

  • Aplicaciones móviles en ventanas. Esta era una de las premisas de Ubuntu móvil, la convergencia de apps móviles en el escritorio, y que además funciona desde 2012. De hecho, GNOME incorpora una idea todavía mejor: apps de escritorio que se usan cómodamente en tabletas. Eso  es productivo y moderno.
  • Multitarea simple con áreas de trabajo. GNOME Shell, Unity, o incluso Mission Control hacían eso ya antes. Y si os fijáis un poco, parece copiado directamente de las últimas versiones de OS X. Copycat total, vamos. Es de agradecer, aun así, que lo incorporen. Pero hay una cosa realmente nueva e interesante: el “tiling” de 4 ventanas simultáneas con Aero Snap (a lo Windows 1.0) y la opción para rellenar los huecos con más ventanas. Eso merece un aplauso.
  • Menú Inicio. Al parecer eso es algo revolucionario. Sin comentarios.
  • Convergencia de múltiples dispositivos: ¿Hola? ¿Alguien se acuerda de Canonical? ¿Esos que llevaban planeando la convergencia años antes que los de Redmond?
  • Nueva línea de comandos. Porque eso merecía ser mostrado como una nueva característica del sistema. Sólo la terminal de GNOME ya es superior, y hay muchas mejores que esa.

Y eso es todo, según tengo entendido. Esa es la gran transformación de Windows. No es más que un mero paso, casi simbólico, para desterrar Win32 y sustituirlo por WinRT/WinJS. Un paso que, eso sí, considero positivo, porque además de ser mucho más práctico y sencillo, WinJS es software de código abierto, toda una mejora para la compañía de Nadella y Gates.

Si bien aun son la misma compañía con ansias monopolísticas de luchar contra el avance de todo opositor y de quedarse con todo el botín cueste lo que cueste, el cambio se va notando lentamente. Por ahora, eso sí, no tengo motivo para volver a Windows. Lo descargaré, testearé, y lo guardaré en el cajón de las ISOs olvidadas. Fin.

P. D.: ¿¡QUIÉN FUE EL GENIO QUE TUVO LA OCURRENCIA DE LLAMARLO WINDOWS 10!? ¡¡¡DIEZ!!! ¡¡¡QUÉ HORROR, PARDIEZ!!!