Viviendo con el enemigo

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Repasemos los acontecimientos. Me compré una Surface Pro 2, con su bonita Type Cover. A pesar de haber querido sobrevivir con Ubuntu GNOME y haber intentado (sin éxito) instalar Antergos, he permanecido en Windows 8.1. Formateé el Mac y dejé 8.1 como único sistema operativo. Instalé Office, uso frecuentemente mis 350 GB de OneDrive, apunto mis notas en OneNote, y mi estudio de programación es Visual Studio 2013. Me han regalado además un Nokia Lumia 630 (evidentemente, Windows Phone 8.1), e incluso como reproductor de música uso MixRadio. Por último, he creado mi primera aplicación de servidor con Azure y Windows Server 2012. Eso sí, con MinGW y node.js.

¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo un aférrimo fan de GNU, defensor del software libre y conocido enemigo de Microsoft, acaba viviendo de los productos de dicha compañía, haciéndose efectivamente esclavo suya? Y sobre todo, ¿cómo es que todavía no ha destruido todo símbolo de la compañía y comprado un Lemote Yeelong donde disfrutar por siempre de gNewSense?

No, no es porque me hayan apuntado en la cabeza para que los use. No, no es porque me haya vuelto un psicópata suicida. No, no es porque me hayan castigado. Y no, ni mucho menos, no es porque piense que Microsoft es lo mejor… del todo.

Es, principalmente, por el hardware.

Tanto la Surface como el Lumia resultan ser dispositivos de una considerablemente alta calidad. Tener una tableta convertible en un portátil convertible en sobremesa, y con la suficiente potencia como para editar vídeos 4k y ejecutar múltiples máquinas virtuales simultáneamente; junto con un móvil atractivo y potente con un premio inhabitualmente bajo… lo siento, es tentador. Es demasiado bueno, y no existen dispositivos equivalentes que corran software libre. Así que con la Surface fue la primera vez que aporté dinero a Microsoft (aunque la he devuelto tantas veces que no tendré que preocuparme porque usen mi dinero contra mí), y no precisamente por usar su bonico Windows. Pero en el Lumia no puedo cambiar el sistema operativo, y en el caso de la tableta he comprobado que los sistemas (GNU)Linux todavía tiene sus problemas para ir bien con pantallas táctiles HiDPI; ya ni siquiera drivers (que se han añadido con la típica eficiencia del software libre), sino la comodidad de la interfaz gráfica (GNOME 3.14 es el primer escritorio válido como entorno de tableta, pero todavía faltan pulido y apps por todas partes). Por tanto, he de conformarme con usar el sistema que promueve tecnologías como Secure Boot y Trusted Computing, creado por la compañía que monopolizó la informática desde los 80 con software altamente cutre. Y de paso, acabas por verte “forzado” a usar la suite de Office, Internet Explorer y hasta las apps de Xbox. Pero veámoslo por el lado bueno: OneNote es una aplicación muy poderosa sin equivalente en el software libre, WinRT es sublime, y Azure me ofrece servidores virtuales gratuitos.

Y he vendido mi alma a una empresa.

🙂
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Linux es tan 2008: Introducción a las alternativas

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Un sistema operativo, ¿qué es? Millones de personas te lo definirán como “el Microsoft ese”, lo cual en cristiano geek podría denominarse “el escritorio Windows”. Algunos van un poco más allá y te diferencian entre Windows, Mac y Android. Los que más saben hasta te meten “Linux” en la lista. Pero pocos saben realmente qué es un sistema operativo, y por tanto qué te ofrece, cómo funciona y por qué es importante.

¿Qué es un sistema operativo? Pues son programas que te ofrecen lo “básico”. Eso es todo. Aunque, de sobra evidente, esta definición se observa bajo un criterio muy subjetivo. Si intentamos ser un poco más profesionales, podríamos decir que está formado por un gestor de arranque, un kernel, sus drivers, las librerías nativas, un conjunto de herramientas y una interfaz de usuario. Que en el fondo es decir lo mismo, pero más geek. De todas maneras, esta definición sigue estando abierta a una combinación tremenda de funciones, diseños y conceptos en general. Es por ello que no hay únicamente un sistema, que hay espacio para una combinación abismal de sistemas: el software, como dijo Keith Curtis, es infinitamente maleable. Puedes hacerlo de cualquier manera, usando unas herramientas u otras, con una distinta jerarquía en el código fuente, que use este u otro algoritmo, que se presente al usuario así o asá, que incorpore características o sea más simple… la tremenda libertad creativa permite que un ordenador pueda ser tanto como el ser humano sea capaz de aprovechar de él, y esto se ve claramente representado en el sistema operativo.

A todo esto, quiero decir que no tenemos que pensar que un sistema operativo es algo que está ahí, estático e inmutable. Windows, OS X, (GNU)Linux, iOS, Android… ahora están ahí y son así, pero los últimos 10 años demuestran claramente que siempre hay una tendencia al cambio y a la evolución. Al fin y al cabo, Windows era el rey hace nada, y hoy día el kernel más popular es Linux (no en el escritorio, pero vamos).

Pero a todo esto: sí, muchos hemos apostado todo este tiempo porque los sistemas tipo (GNU)Linux han de destronar a Windows, debido a su alta calidad en comparación (seguridad, estabilidad, personalización, variedad, calidad de código). Pero seamos sinceros. ¿De verdad Linux es ya la solución?

Linux se creó un poco con la idea de clonar Minix, siguiendo los estándares de UNIX. Teníamos las herramientas de GNU, la metáfora “todo es un archivo”, el clásico servidor X11… esto, claro, a principios de los 90, porque rápido empezó a engordar: Qt y GTK+, SELinux, herramientas tipo LLVM, LXD, zRAM, systemd, kPatch… como unos pocos ejemplos importantes. Junto con la cantidad masiva de drivers en el kernel, se evidencia así que Linux ha engordado demasiado. No tenía un rumbo fijo, y las bases de UNIX (ya de por sí bastante deterioradas debido al acomplejamiento que sufrió entre los 80 y los 90) se han perdido totalmente. No hay forma alguna de salvar el desastre: Linux se derrumba poco a poco. A medida que se van añadiendo ideas sin un concepto claro de cómo encajarlas, los sistemas operativos engordan, se vuelven más lentos y al final pierden practicidad. De esto no nos salva ni la ley de Moore (que, por cierto, parece ser falsa, como van demostrando los últimos Intel y los procesadores de Adapteva).

¿La solución? Hay que comenzar de nuevo. Otro sistema operativo ha de surgir. Que Linux se quede para los “geeks no-freaks”, si es que eso existe, y a lo mejor al usuario del hogar. Pero necesitamos algo diferente: más puro, eficiente, sencillo, potente y productivo. Vamos, mejor. Y como el software se puede hacer de infinitas maneras, es posible crear infinitos sistemas operativos. De hecho, es bastante probable que ya exista la alternativa, aunque no sea muy conocida ni entre los “enterados” de la informática.

Se me han venido tres alternativas tanto a Windows como a Mac/iOS y Linux en general, después de hacer mis (re)investigaciones.

La primera es ReactOS. Me diréis “eso es un clon de Windows NT, es feo, ¡feo!, ¡te odio!, ¡nuestra relación no tiene sentido!, ¡te hice los cuernos y me encantó!”. Vale, vale, entiendo vuestra furia. El Registro es feísimo. Pero después de todo, ReactOS tiene unas ideas que seguir estrictamente, y así pulir el sistema tanto como sea posible. El propio kernel no está mal diseñado, y de hecho es una de las pocas cosas que en Microsoft se dedicaron a trabajarlas. Y en realidad, ni es necesario mantener Win32: existe la posibilidad de mantener NT como el núcleo ligero y rápido que ya ha logrado ser (más estable, plis), y construir sobre él unas APIs más simplificadas, jerarquizadas y útiles. Vamos, algo como WinRT, pero que la gente se tome en serio. He estado experimentando con las últimas SVN de la 0.4, y todo parece ir bastante bien, así que confío en la posibilidad de que un día nazca un proyecto basado en ReactOS que cambie las reglas del juego (y no, no es WôÓS).

Luego tenemos ya una alternativa más seria. Haiku. Al igual que ReactOS clona a Windows, Haiku clona a BeOS. La diferencia entre Haiku y Windows, por tanto, es que en Haiku se copian buenas ideas. Esto es muy fácil de comprobar usando el sistema y creando un programa sencillo en C++. El cambio entre NT y Haiku es abismal, y el sistema poético gana por goleada. Es obvio que las tecnologías que este proyecto ha adoptado son dignas de que la propia Google les financie mediante las GSoC, y otras tantas donaciones como los Mac Mini de Mozilla. Es difícil describir lo bello que es este sistema operativo mediante palabras, es algo que hay que experimentar por uno mismo. La armonía en las bibliotecas, en las herramientas, en el kernel, el gestor de ventanas integrado, las interfaces gráficas de las aplicaciones, la configuración… es todo muy bonito y refinado, al igual que un haiku. Sé que el sistema no se llama así por ser metafórico, pero no podría tener nombre mejor.

Y por último, Plan 9 (que ejecuto, eso sí, como su fork 9front). Este sistema es ampliamente ignorado y minusvalorado, así que hay que tratarle con cuidado. Es demasiado inhabitual jugando en contra de los conceptos de WIMP y de diseño tradicional de sistemas. Digamos, que si Haiku es limpio, Plan 9 es impoluto, aunque su cara no sea muy de hacer amigos. O sea, tecnológicamente hablando es casi perfecto, aunque para el usuario pueda resultar caótico a simple vista. Esto se debe a que ha sido desarrollado por Bell Labs como un comienzo nuevo tras los desastres de UNIX. Muchos de sus conceptos fueron reutilizados y otros nuevos se añadieron, buscando siempre la máxima simplicidad en todo el sistema, desde el detalle más oscuro del código fuente hasta el gélidamente vacío escritorio. Implementa el concepto de “todo es un archivo” hasta el límite (puedes hacer capturas de pantalla copiando el archivo del display, y que un servidor FTP se use como una carpeta más dentro del sistema de archivos), utiliza un dialecto de C atípico pero práctico, su gestor de ventanas Rio es increíblemente flexible y simplista (que ni siquiera minimalista)… Todo esto se traduce en un software de calidad increíblemente excelente, pero por desgracia difícil de ser apreciado.

¿Cuál es mi propuesta para reemplazar Linux entonces? Bastante flexible, siguiendo tres conceptos para definir al usuario de ordenador (sí, no hablo de un único sistema que haga todo, eso sería muy estúpido, porque no existe una única solución para todos):

  • Playblock: En este grupo entra la informática “del hogar”, esto es, entretenimiento y ofimática básica. Debido a su simplicidad, limpieza y alto rendimiento, Haiku es la solución a nivel teclado/ratón (ya veremos qué hacer con interfaces táctiles).
  • Workblock: Aquí entra el que trabaja en ofimática avanzada, diseño gráfico, creación de multimedia o programación para trabajo. Tanto NT como Haiku pueden cumplir lo que el usuario busca, esto tendría que resolverse por cada caso individualmente.
  • Hackblock: Es el grupo de los hackers, de los que programan por diversión y se ponen a enredar cada cosa que se les ocurra. No tengo ninguna duda, Plan 9 es la solución ideal, es una especie de playground gigante donde hacer cualquier cosa que se te ocurra. Y además, es un buen desafío 😛

Y a todo esto, hace falta una conclusión. Linux ha envejecido ya, dejadle morir antes de que se ilusione demasiado con su fama. Ahora mismo necesita mucha optimización para ser un gran sistema, en unos años puede que no sea posible. Así que es mejor dejar paso a nuevas ideas. He propuesto las mías, cada cuál que decida qué es mejor. ¿Que MenuetOS es el mejor sistema porque tiene un rendimiento supremo y puede funcionar de sobra en sistemas embebidos y miniordenadores? ¿Que a lo mejor prefieres AmayaOS porque es más chulo? Bueno, son propuestas. En cualquier caso, sean mis ideas buenas o no, que se reemplacen las que se pensaban que eran mejores, porque han fallado.

Y yo ni me di cuenta hasta hace unos pocos días.

¡Feliz año nuevo 2015!

P. D.: Sí, se me ocurrió GNU HURD. Pero es que ni ellos están interesados en que surja algo útil. Poh vale.

¿Bloggear? IT’S NO USE!

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Supongo que ese es el problema que he tenido últimamente por acá. Silver me ha atacado con sus poderes over 9000 y me ha destruido 3 horas de productividad y de sueño. Por poner el ejemplo más reciente. Así que, por algún motivo, tengo pendiente de hablar como cosas como mi vida con un iPhone y un Lumia, pero me he retrasado tremendamente y no hay nada publicado desde mi review de Perfectopía. Sorry 😦 Bueno, ¿y qué he hecho en este tiempo? Así repasando voy a estar, que de esta manera me puedo introducir en el 2015 con las cosas claras en la cabeza… Pues bien, diría que esto…

  • Estudio y saco suspensos. Maravilloso.
  • Me han regalado un superawesome Nokia Lumia 630. Puede que no te deje hacer selfies o fotografías tridimensionales, pero sigue siendo un móvil atractivo, funcional y estable. Una lástima que Windows Phone no sea software libre.
  • También me regalaron mandos de Dreamcast. Recordáis que soy fan de SEGA, ¿no?
  • ¡Soy oficialmente un desarrollador de Windows licenciado! O sea, pagué la licencia anual de 14€. Sep. Así que ya sabéis lo que significa eso: puedo subir apps Metro a la Tienda Windows (incluido Windows Phone). Junto a mis licencias de Chrome Web Store y Ubuntu Software Center, las posibilidades son inimaginables 😀
  • ¡Voy a continuar trabajando con la app de SEGA Nerds, por motivos evidentes!
  • Tengo MUCHAS ideas más para programar, pero un felino humanoide probablemente no pueda desarrollarlas todas. Y si puedo, se quedarán como sorpresa mientras 😛
  • Ayer me convertí en Kim Jong-Un. Derrochaba swag. Tengo miedo. ;(
  • ¡Nuevo avatar! Si el feedback es positivo (que parece que lo es), será implementado oficialmente para el blog, en torno al 1 de enero. Yipi.
  • Mis lecturas habituales son ya “El libro de la política” (editorial DK) (no, no es de Donkey Kong) (es otro regalo de cumpleaños) y “Programming Windows Store Apps with HTML, CSS, and JavaScript, 2nd Edition” (Kraig Brockschmidt, Microsoft) (este es gratis). ¿Algún día conseguiré acabarlos? ¡Demasiadas páginas!
  • Últimamente parece que dibujo mejor. La imagen del titular, por ejemplo, la hice muy rápido, en unos 10 minutos, con la intención de publicarla en el artículo rápido. Ha quedado demasiado bien para lo que me he esforzado, siendo además mi primer dibujo de Silver en muchos meses, y que tampoco he practicado mucho. Bueno, veremos si acabo convirtiéndome en un buen dibujante…

Y eso es todo lo que se me ocurre que ha pasado últimamente. No está mal… meh… Así que sí, hacía falta actualizar un poco este blog, como mínimo para que no coja mucho polvo y tenga un post mensual. Pues nada… ¡Feliz Navidad y año nuevo 2015! P.D.: He tardado dos días en redactar este post. LOL.

Mi reacción a Windows 10

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Antes de todo… como ya me sabía todas las novedades gracias a los avances que Microsoft dio, a los leaks y a las predicciones, mi sorpresa se redujo a esto:

Y entonces… ¿para qué redacto esto? Pues por la mera intención de explicaros lo que opino de 10 en general, vamos. Nada raro, un artículo de opinión respecto la idea, ya que no tendré acceso a la Preview hasta mañana.

Aunque mi opinión, de hecho, puede reducirse a otro tuit:

Pero no vamos a quedarnos ahí, sino que desglosaremos las “innovaciones” que Microsoft ha incorporado a su nueva actualización, analizando “por encima” los parecidos con la competencia y si han conseguido aportar algo útil y único:

  • Aplicaciones móviles en ventanas. Esta era una de las premisas de Ubuntu móvil, la convergencia de apps móviles en el escritorio, y que además funciona desde 2012. De hecho, GNOME incorpora una idea todavía mejor: apps de escritorio que se usan cómodamente en tabletas. Eso  es productivo y moderno.
  • Multitarea simple con áreas de trabajo. GNOME Shell, Unity, o incluso Mission Control hacían eso ya antes. Y si os fijáis un poco, parece copiado directamente de las últimas versiones de OS X. Copycat total, vamos. Es de agradecer, aun así, que lo incorporen. Pero hay una cosa realmente nueva e interesante: el “tiling” de 4 ventanas simultáneas con Aero Snap (a lo Windows 1.0) y la opción para rellenar los huecos con más ventanas. Eso merece un aplauso.
  • Menú Inicio. Al parecer eso es algo revolucionario. Sin comentarios.
  • Convergencia de múltiples dispositivos: ¿Hola? ¿Alguien se acuerda de Canonical? ¿Esos que llevaban planeando la convergencia años antes que los de Redmond?
  • Nueva línea de comandos. Porque eso merecía ser mostrado como una nueva característica del sistema. Sólo la terminal de GNOME ya es superior, y hay muchas mejores que esa.

Y eso es todo, según tengo entendido. Esa es la gran transformación de Windows. No es más que un mero paso, casi simbólico, para desterrar Win32 y sustituirlo por WinRT/WinJS. Un paso que, eso sí, considero positivo, porque además de ser mucho más práctico y sencillo, WinJS es software de código abierto, toda una mejora para la compañía de Nadella y Gates.

Si bien aun son la misma compañía con ansias monopolísticas de luchar contra el avance de todo opositor y de quedarse con todo el botín cueste lo que cueste, el cambio se va notando lentamente. Por ahora, eso sí, no tengo motivo para volver a Windows. Lo descargaré, testearé, y lo guardaré en el cajón de las ISOs olvidadas. Fin.

P. D.: ¿¡QUIÉN FUE EL GENIO QUE TUVO LA OCURRENCIA DE LLAMARLO WINDOWS 10!? ¡¡¡DIEZ!!! ¡¡¡QUÉ HORROR, PARDIEZ!!!

Windows Vista, ¿aún una pesadilla?

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Sabéis, hace cosa de un mes me pasó algo raro. Agarré mi Personal Computer & Internet nº 60, en la que una tal Marta relataba el por qué Ubuntu era el sistema operativo FTW. Fue mi primer contacto con el universo del software libre (tras llevar medio año con el concepto “Linux” sin saber lo que era), y me entusiasmó tanto que rápido encargué por ShipIt un disco de la 7.10. Qué buenos tiempos los de ShipIt.

Pero no es a eso a lo que voy, creo que título y portada dejan este aspecto bien claro. Y es que comparten espacio en el mismo artículo con los otros dos sistemas populares: OS X Leopard y (¡tan tan taaan!) Windows Vista. Bajo el apodo de “Baron Harkonnen” nos intentaba asegurar que Vista era bonito, rápido, sencillo y estable. Sí sí, totalmente en serio. Yo que tuve la oportunidad de usar Vista unos meses después en un portátil nuevo (que no era mío 😦 ), más allá que bonito, no lo encontré ni rapido (5 minutos de arranque en un Toshiba Satellite), ni sencillo (amalgama entre los líos de XP y los líos que conllevaban una interfaz nueva), ni estable (apps que crasheaban o eran incompatibles, y luego está Internet Explorer). Al igual que OS X Lion es el motivo por el que dejé de seguir a Apple, Windows Vista es el motivo por el que dejé de seguir a Microsoft. Cabe decir que, como niño de 10 años con “síndrome del espectro autista” que era, tuve incluso la disparatada idea de pagar una licencia de 300€ por la Home Basic. Suerte que no lo hice.

Bueno, pues me surgió la duda. Desde 2008, Vista había recibido no uno, sino dos Service Packs. Según investigué, hubo gente que aseguró que Vista SP2 era más rápido que… Windows 7. Totalmente seguros, con sus bonitos benchmarks de comparación y todo. Por otra parte, era de obviar que pifias como Internet Explorer 7 ya habrían sido “parcheadas” con sus debidas actualizaciones. Así que, con una mezcla de curiosidad y shit-nostalgia, decidí buscar en mi torrent más cercano una ISO de Vista Home Premium. Cargado en VirtualBox e instalado, allá vamos.

Nota para Microsoft: lo siento mucho, he pecado de crimental y de piratería, tenía que haber hecho lo correcto y seguir odiando vuestra compañía sin argumentaciones 201% sólidas. Espero que algún día podáis perdonarme y rebajarme la condena eterna de alguna manera.

Mi experencia con Windows Vista es la siguiente: es casi igual que 7, pero con menos pulido. Se nota que no es tan maduro ni en interfaz ni en funcionalidad, pero, sinceramente, es igual de usable. De hecho, actualizado debidamente, el sistema base casi no consume CPU y usa 700 MB de RAM. Impresionante, en serio, cuando uno se da cuenta que antes lo difícil era alcanzar menos del GB. En una época en la que el ordenador promedio venía con 1 GB de RAM. Perfectamente proporcional.

Lo malo es, cualquier experiencia positiva que pudiera existir en Vista en 2007, no será igual que en Vista en 2014. Principal motivo, el cierre de Windows Live evitó que pueda aprovechar al máximo el sistema: piezas como Live Messenger, Live Mesh o Live Journal confirmaban un ecosistema bastante útil, sobre todo teniendo en cuenta la compañía de la que provienen, y el precio gratuito de todo el paquete de software. A esto se incorpora que nos hemos acostumbrado ya a Windows 7, lo que significa que no nos resultará tan novedoso y que encontraremos un poco raro que todavía hayan menús y aplicaciones demasiado parecidas a las de XP.

Por ahora no me ha crasheado nada más que IE7 (que actualicé antes de poder sufrir más). El sistema se ha congelado alguna vez por unos segundos, pero es algo normal en una máquina virtual que consume tantos recursos del ordenador. Por tanto, puedo concluir que es estable. Una pena, porque el esfuerzo aplicado no ha servido para nada. En serio, ¿alguien usa Vista para trabajar?

Y por último, está claro que los problemas de libertad no están, ni serán solucionados. “Trusted” Computing, código fuente cerrado, EULA, backdoors… este no es lugar seguro para hackers. En serio, no os saltéis la EULA, no merece la pena.

En resumen, ¿es Vista aún una pesadilla? En un ordenador del 2008, pues podría seguir siéndolo. En mi Mac con VirtualBox, parece aceptable. Basura aceptable. Por supuesto que no recomendaría a nadie usarlo, pero lo que quiero decir es que no es lo mismo que antes. La mierdecilla se ha secado y no huele.

Ahora he aquí una bonita galería. Gracias por tragaros este post 😀

Elimina Metro en Windows 8.1

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Por algún motivo que mi mente no es capaz de comprender, la gente es reacia al cambio. Raro, ¿no? Y por ello existe una tendencia continua a esquivar tanto los sistemas Linux como al famoso Windows 8.1. Pero con todas las ventajas del nuevo kernel NT 6.3 (velocidad, consumo de RAM, ahorro de batería)… ¿por qué resistirse al cambio? Obviamente por el nuevo Menú Inicio y apps Metro. Bueno, espectalll123 está aquí para traeros la solución definitiva: desactivar Metro y dejar una especie de Windows Vista mejorado. El resultado es un escritorio casi igual al de Windows 7 o Vista, dependiendo de cómo lo ajustéis.

Los pasos son sencillos pero han sido convenientemente ocultados para que uses Metro, esto es, para que hagas lo que Microsoft quiere. Al menos nos dan opción. Estos son los pasos:

  1. Ve al Escritorio.
  2. Haz clic derecho sobre un espacio vacío en la barra de tareas. Pulsa en Propiedades.
  3. [Opcional] Si quieres que la barra de tareas funcione como en Vista y XP, selecciona la casilla Usar botones de barra de herramientas pequeños y, en el campo Botones de la barra de tareas, pon como opción No combinar nunca.
  4. Abre la pestaña Navegación, desactiva las opciones ya puestas y marca todas las casillas dentro de la sección Pantalla Inicio. TODAS.
  5. Pulsa en Aceptar.

¡Listo! Ya tienes tu nuevo viejo Windows funcionando. Si quieres puedes desactivar las propias apps de Metro desinstalándolas a mano desde el nuevo viejo menú Inicio. Ciertas apps como Fotos y la Tienda no pueden ser borradas, pero basta con ignorarlas o ajustar correctamente los programas predeterminados para olvidarse.

Y si realmente sientes la necesidad de recuperar el menú Inicio de siempre, instala Start Menu 8. O si quieres probar algo diferente, descarga Pokki.

Surface Pro 2, algo más que una tablet

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¿Es una tablet? ¿Es un portátil? ¿Es una workstation? ¡No, es la Surface Pro 2! Un auténtico ordenador con convergencia de serie. Nadie se esperaba que en 2012 Microsoft fuese a presentar un gadget así, pero en cuanto vimos la keynote muchos no pudimos evitar enamorarnos del concepto, hasta el punto que es mi primer PC Windows desde el 2009, y la primera vez en mi vida que compro algo a Microsoft (como una curiosidad, mi ordenador viejo venía con la licencia OEM de XP, pero porque tenía el disco de un ordenador más nuevo). Así que, ¿gastar todos mis 3 BTC en esto ha merecido la pena, será la Surface la tableta definitiva?

Diseño

Me encanta. Es exactamente el mismo que el de la Surface Pro original, salvo que en el kickstand (o soporte trasero) aparece el nombre de la tablet en lugar del logo de Windows, algo que tiene más sentido, aunque comprendo las intenciones iniciales de los chicos de Microsoft. Las esquinas con corte de 22º no solamente la hacen atractiva (algo que me recuerda al pobre Ubuntu Edge), sino que es muy agradable de coger con las manos. Los botones y puertos pueden ser escasos, pero están bien colocados y hacen bien su trabajo. Me encanta sobre todo el puerto del cargador; si bien no es universal, puede colocarse por ambos lados, y el puerto tiene doble uso al permitir enganchar el pen, del que luego hablaré. Sencillamente genial.

Parece un portátil, pero no lo es.

Parece un portátil, se usa como un portátil, se siente como un portátil. Pero no es un portátil. -Doblepensador de Microsoft

Cuando penséis en la Surface Pro, si la veis únicamente como tablet la veréis gorda, pesada, sobrecalentada y cara. Por supuesto, os equivocaríais de lleno. Porque no es realmente algo que entre en la categoría “tablet”, al igual que no entra en la categoría “portátil”: sencillamente, es una Surface Pro. Aquí es donde entran en juego la Type Cover 2 y el kickstand. Por una parte, el kickstand te ahorra el trabajo de sujetar la tableta, algo que con el iPad 2 me daba (y mucho) la lata. Por otra parte, la Type Cover es sencillamente una maravilla. Es un teclado mecánico de 5 mm de grosor, para empezar. Viene en colorines. Se une magnéticamente a la tableta, tan fuerte que si sujetas del teclado la Surface se mantiene en el aire. Tiene retroiluminación con 3 niveles de brillo. Posee un acelerómetro para sujetar la Surface como una tablet sin pulsar en teclas aleatoriamente. Está fabricado con una textura suave, que ayuda a sentir el ordenador en tus manos como un libro al cerrarlo. Viene integrado con Windows 8, gracias al touchpad multitáctil y a las teclas Charms. Y es escandalosamente caro, pero merece la pena. Nunca me maravillé tanto antes por un simple teclado.

Características

Probablemente ya te sepas buena parte de esto, pero aquí listo los detalles del hardware de la Surface Pro 2:

  • Procesador Intel Core i5 (4200U a 1.6 Ghz / 4300U a 1.9 Ghz)
  • Disco duro SSD (64 GB / 128 GB / 256 GB / 512 GB)
  • Memoria RAM LPDDR3 (4 GB / 8 GB)
  • Pantalla de 10’6” ClearType, 1920×1080
  • 1 puerto USB 3.0, 1 puerto microSDXC
  • Puerto MiniDisplay, con soporte de HDMI
  • Pen Wacom integrado

¿En que se traduce todo esto? Arranques en 5 segundos. Programas que vuelan. Las ralentizaciones son casi nulas. Ni una BSoD. Puedo ejecutar juegos actuales a 24 FPS o más incluso. La batería dura 5 horas o más (puede durarte casi 10 si te las apañas). Apps como GIMP funcionan en armonía con el software Metro. Fresh Paint me permite dibujar absolutamente todo lo que se me ocurra. Y lo mejor de todo, puedo mudarme a Ubuntu o cualquier sistema no-Microsoft en cuanto decidan que se ha quedado obsoleto. Intenta todo eso con cualquier portátil o tablet habitual.

La atención al detalle, eso que la empresa a Redmond suele olvidar, puede apreciarse fácilmente en la Surface. Por ejemplo, si dejo de usarla un par de minutos se suspende, y basta con deslizar el dedo sobre la pantalla para que vuelva a estar atenta. Si no vuelvo a tocarla en horas, se hiberna, y al encenderla tarda 3 segundos en estar funcionando de nuevo. En general los logros de la Surface son más de Windows que del propio gadget, y es aquí donde vamos a la siguiente parte.

Software

Sencillamente awesome. Gracias, Windows.

Sencillamente awesome. Gracias, Windows.

Por supuesto, un producto de Microsoft tiene que ser gobernado por el archiconocido Windows, más conocido incluso que la propia compañía. 8.1 Pro es la versión de serie, y sin duda hace un buen trabajo. Por una vez vamos a dejar de lado el Restricted Boot, el “Trusted” Computing y los problemas del código privativo, y vamos a centrarnos en la experiencia de usuario, diseño y funcionalidad.

Estoy todavía más entusiasmado con el nuevo Windows que cuando probé la Preview en mi Mac, hace ya más de medio año. Si bien sigue necesitando pulirse, 8.1 ha hecho un gran trabajo a la hora de salvar la pifia de Windows 8. Es rápido, estable, teóricamente liviano, intuitivo, flexible y rebosante de funcionalidad. Si eres de esos que se pierden con el nuevo diseño Metro, no necesitas más que probarlo en una pantalla táctil, todas tus dudas se despejarán, y entonces notarás las ventajas tanto para usar Windows en una tableta como en un ordenador más tradicional. Y la Surface, al ofrecer tanto teclado físico como pantalla táctil y touchpad, ha dejado muy claro que (como dijo el infame Ballmer) era el dispositivo que acompañaba a 8, tal y como el Microsoft Mouse complementaba a Windows 1.0.

No tengo ninguna queja sobre el propio sistema, de hecho me he encontrado un par de joyas. Por ejemplo, relacionados con los inputs, ya que el ratón me lo ha recordado: la escritura táctil de serie funciona muy bien, y encima permite ser calibrada para que no cometa casi ningún fallo. También hay un sistema de reconocimiento de voz que podrían potenciar mejor, es más preciso que Siri (y encima offline)… pero con una orientación más profesional, y con un diseño más propio de Windows Vista, parece que se hayan olvidado de que está ahí, y si Microsoft quiere es una herramienta muy poderosa. Pero bueno, allá ellos.

Quejas

Por supuesto, no es perfecto. En primer lugar, el precio introductorio de 879€ para 64 GB y 4 GB de RAM; en un principio justo, pero deja que desear en economías como la española. Al menos, nos dan a cambio 200 GB de SkyDrive y 1 año de Skype ilimitado.

Aquí hay otro problema: mi Surface venía defectuosa, así que tuve que devolverla. ¿Problema? Canjeé el código de Skype. Cuando recibí mi nueva Surface, todo iba de maravilla, pero Skype no me dejaba ya hacer llamadas a números, decía que no tenía créditos. He reportado el problema, pero nadie me hace caso… genial, gracias Skype.

Otro problema es el de la actualización de firmware, y es que a lo mejor me toca arreglarlo manualmente reinstalando Windows. No solamente el UEFI falla a veces al arrancar, sino que encima la Surface ha llegado a encenderse automáticamente mientras estaba cargando… ¿¡qué tipo de bug es ese!?

Gracias Microsoft por actualizar súbitamente el procesador, dejando mi tableta “vieja” a los dos meses del lanzamiento.

Por último, soy consciente de los problemas que puede suponer cualquier cosa de privacidad, en general coincido con la opinión de la Free Software Foundation. Y es un fastidio que Microsoft busque el beneficio antes que la libertad, pero imagino que seguirá siendo así siempre. Por ahora, eso sí, no han decidido bloquear mi ordenador. Supongo que puedo estar tranquilo.

Galería

Conclusión

La Surface Pro 2 es probablemente el mejor ordenador que he visto en mi vida. Con un balance adecuado de hardware y software, ofrece una experiencia que opino no es igualada por ningún otro gadget en el mercado.

Su puntuación es de 9/10. Felicidades Microsoft, tienes un cliente satisfecho.